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26 jun. 2019

¿Se puede adivinar, y vivir el futuro adivinado?

Les voy a contar algo que seguramente nunca antes habían escuchado…

¡Es algo realmente fascinante!  Y si toman atención,  puede que  vivan la experiencia en carne propia.

¿Qué,  qué es?  Pues… ¡síganme y se los cuento!

Resulta que en ciertas y muy especiales ocasiones, a cada uno de nosotros, le puede ocurrir algo extraordinariamente singular. No sé si sea por capricho divino, o porque la vida simplemente tiende a hacer este tipo de cosas.  Pero si son los suficientemente perceptivos, descubrían que el destino les permite echar un vistazo a su futuro.  ¡En serio!

¿Que como ocurre esto? Bueno… Puedo decirles que realmente no es nada paranormal. Pero ciertamente es misterioso y bien real.

Déjenme contarles;  tomado un ejemplo de mi propia vivencia. Para que no les digan, para que no les cuenten:

Desde 1999 yo estaba bien gordo, y decidí enfrentar es problema de una vez por todas.  Intenté de todo para bajar la lonja: dietas,  ejercicio, medicina y nada. Total que derrotado y triste, lo dejé por la paz. Aunque nunca se me quito del todo las espinita y seguía buscando de manera muy pasiva.

Años después, en el 2005 recién tenia seis meses de haberme  cambiado de trabajo... cuando sin saber el por qué, comencé a bajar de peso increíblemente rápido. ¡Me convertí en un palo de 68 kilos en nueve meses!  ¡Estaba feliz! Corrí a comprar ropa nueva a mi talla y todo eso.  Aunque también estaba asustado pues temía que fuera una enfermedad. Sin dudarlo me hice estudios médicos, pero no encontraron causa, estaba más sano y correoso que los vagos de Chapultepec. ¡Doble felicidad!

 --¡Eh Vazzen! ¿Qué te ha hecho, viejo?, pasa la  dieta cabrón. –decían todos mis cuates.

Curiosamente me  tuve que cambiar de trabajo otra vez,  y en esas nuevas oficinas donde ahora estaba, tenia comedor al que iba diario. Esta flacuchenta felicidad duro unos siete meses más, la magia se esfumo y volví a subir de peso. En un lapso de un año, regresé y supere mi peso con 105 kilos. Ya me decían: "el panqué".

Por supuesto que me desmoroné, me preguntaba por las noches que había sido aquello y porque había ocurrido. Pero nunca se me ocurrió nada y nuevamente fui forzado a resignarme.  Fueron días nublados para mí. Porque una cosa es que lo lean y otra es que lo vivan con el leento paso de los meses y años. realmente no se puede comprender muy bien lo que ocurre.

Así pasaron los siguientes años, insistiendo en buscar alguna manera de no ser gordo.  Hasta que en 2008, encontré, no recuerdo ni como,  un libro de un  loco francés que hablaba sobre un régimen alimenticio increíble que, sin hambre y sin ejercicio,  solo cambiando lo que comes, podías recuperar tu peso natural.

Decía el libro que solo tenias que cambiar el orden y manera de comer y bla bla bla.  Lo lei, me puse en contacto con el autor  y…  bueno, a duras penas nos entendíamos, yo con mis ingles mexicano y el con el suyo francés, pero lo importante, es que encontré la respuesta a ese extraño e inexplicable fenómeno de adelgazamiento que vivi en el 2005 y que ahora puedo contarles:

Debido a que no había muchos lugares donde vendieran comida en ese primer nuevo trabajo que les platiqué, tenía que llevar yo mismo la mía; preparada. Pero por mi poco tiempo y enorme pereza de ir a mercados, pues nunca llevaba tortillas, pan, refrescos, azucares y otras cosas. Solo carnes asadas, sopas, frutas, algunas verduras y muchos garbanzos con chile y cacahuates, (lo más fácil de hacer y conseguir por mi casa) eran la base de mi dieta. Por eso bajé tanto de peso de manera simple y contaste hasta llegar a un tope.

Bajé de peso de manera inexplicable en ese tiempo, porque las circunstancias del cambio de trabajo y el nuevo régimen alimenticio forzoso, había hecho que yo siguiera, y sin saberlo, los pasos que el francés describía en su libro. Que 3 años después, re descubrí.

 ¡Increíble!  Años antes, se me permitió recibir  por unos meses, la experiencia de un futuro cercano. suena a falacia. pero realmente creo que es "tela para debate".

Adopté el régimen de mi amigo el loco francés y ahora, por más que le empaque a la comida, simplemente nunca paso  de 68 kilos, porque sé cómo funciona y puedo controlarlo para siempre.

Por cierto, Mi amigo francés ya murió, pero honro su memoria siguiendo el régimen que me salvo la vida y mato a mi panzota, enseñándolo a quien me lo pida. También le agradezco diario a ese “algo”, pues fue todo un honor poder gozar de este tipo de regalos.

Este no ha sido el único vistazo al futuro que tenido, pero sí el más reciente. Luego les contaré sobre los otros. Están relacionados con el trabajo, la riqueza y el amor. Pero será en otras entradas.

A veces reflexiono sobre la existencia de algo que te ayuda, si percibe que realmente estas decidido (o decidida) a conseguir una ilusión (como el mío de bajar de peso) solo con la esperanza como combustible.  Ese “algo” Te animará a que continúes, mostrándote pedacitos de la recompensa en el futuro. Y que  también te poner las oportunidades para que lo logres.  Pero creo, que así como al principio te ayuda y anima, también te pone a prueba para saber si estás dispuesto a seguir hasta el final y ser digno de esa recompensa.

"No puedes recibir algo sin merecértelo"

¿Les ha pasado?

¡Sigan sonriendo! Y… cuéntenme sus  vistazos al futuro.

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